“Yo no soy pobre, pobres son los que creen que yo soy pobre.

Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero solo para poder ser rico.

Quiero tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me motivan. Y si tuviera muchas cosas tendría que ocuparme de atenderlas y no podría hacer lo que realmente me gusta.

Esa es la verdadera libertad, la austeridad, el consumir poco.

La casa pequeña, para poder dedicar el tiempo a lo que verdaderamente disfruto. Si no, tendría que tener una empleada y ya tendría una interventora dentro de la casa. Y si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven.

No, con tres piecitas me alcanza. Les pasamos la escoba entre la vieja y yo y ya, se acabó.
Entonces sí tenemos tiempo para lo que realmente nos entusiasma.

No somos pobres”.

 

Estas son declaraciones del Presidente de Uruguay, Pepe Mujica. A pesar de un abultado sueldo por su cargo, sus únicas posesiones son una pequeña casita y un coche. Recibe 250.000 pesos, dona 230.000 distribuidos entre diversas causas y ONGs.

 

En este momento en el que lo que más parece preocupar son los dichosos mercados, la famosa prima de riesgo, el déficit y demás, me sigo preguntando si no será todo el mismo montaje para que pensemos y nos sintamos como pobres. Pobre no es el que no tiene dinero, pobre es aquél que necesita, quiere, y cuando consigue sigue necesitando y queriendo.

Pobre es aquél que piensa “que se jodan”, pobre es aquél que se considera por encima del resto, pobre es aquél que considera que cobrar el salario mínimo, poco más de 600 euros, es mucho y habría que bajarlo, sobre todo si el que lo dice cobra más de 30.000, pobre es aquél que piensa en el dinero como su único Dios, pobre es aquél que sólo tiene cosas grandes, bonitas, caras, pero esclavo del banco y dueño de nada para siempre.

 

Yo no tengo nada por eso soy rica, cuestión de prioridades.

La abundancia es abrir los ojos y sonreír porque me han regalado otro día, porque me puedo calentar algo de café y ponerme en marcha, porque gracias a mi ocupación te he conocido, porque disfruto tanto de la diferencia como de la semejanza, porque llueve o hace sol, porque hay un camino que se abre cuando otro termina, porque nunca es el final sino un nuevo principio, porque cuento contigo y cuentas conmigo, porque no necesito disfrazarme para dedicarme, porque soy quien soy gracias a que tú eres quien eres, porque ahora, en este mismo instante, todo es perfecto, no como yo deseo, sino como es, perfecto como tú… aunque quizá todavía no lo sabes.

 

Quedémonos con lo que dice Facundo Cabral, cantautor, escritor y filósofo argentino tristemente desaparecido el pasado año:

No estás deprimido, estás distraído. Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.

Este párrafo pertenece a “No estás deprimido, estás distraído”, recomiendo encarecidamente su lectura, sobre todo en esta época otoñal en la que a veces los ánimos pueden flaquear.

Estoy y estaré

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